LOS ZAPATOS DE JOAQUIN

“…pero ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.”

LOS ZAPATOS DE JOAQUIN

Después del paso del Huracán Irma por Puerto Rico, mi amada amiga Day, cargaba gasolina como preparativo para llevar donaciones de alimentos a la isla de Culebra. En el lugar se encuentra a Joaquín, un deambulante que se mueve por el pueblo de San Lorenzo.

Su historia no la conozco, pero para lo que les vengo a contar no es importante.

Quizás Joaquín no tiene casa, quizás tiene una casa gigante. Quizás fue un niño maltratado, quizás fue un niño muy amado.

Quizás sus padres lo abandonaron, quizás dejó a sus padres con el corazón destrozado.

Quizás usa drogas, quizás la droga lo usa a él.

Quizás fue la situación del país que lo dejó sin trabajo, quizás fue su situación personal.

Quizás no tiene a nadie, quizás tiene familia y amigos que lo aman.

Quizás no tiene nada, quizás lo tiene todo.

Quizás lo has visto pero no lo has mirado.

Quizás lo haz juzgado, quizás te ha juzgado. No lo sé.

Quizás lo he juzgado.

El tema obligado de estos días es el Huracán Irma, ¿cuándo restablecen la energía eléctrica?, ¿cuándo llega el agua? que no hay señal telefónica… así que de eso conversaban. Al ver tanto alimento Joaquín se sorprende y Day le explica que es precisamente para ayudar a las personas que están pasando un mal momento por el paso del huracán.

Una vez finalizada la conversación se despiden. Mientras ella terminaba de cargar gasolina y se disponía a marcharse, Joaquín sale apresurado del establecimiento vociferando:

“¡¡¡Misi Misi!!!”

Day que no había salido aún, bajó el cristal. Joaquín saca de sus paquetes, algo que no fue visible hasta que llegó a la puerta.

“Yo estoy así por gusto, pero hay muchos que estan así por necesidad. Toma, llévale estos zapatos a quien los necesite”…decía mientras sacaba de su bolsa un hermoso par de zapatos dorados, para un bebé.

Mientras escribo esto pienso en todas las personas que viven en la calle porque son adictos al alcohol o a las drogas:

En ocasiones se nos hace muy fácil emitir juicio de su situación. En ocasiones se nos hace muy difícil mirarlos desde el corazón con compasión y empatía. Cuando esto me pasa recuerdo una de mis frases favoritas: “si no has andado mi camino, no me juzgues”. Si no conocemos su historia, ni la historia de los que vinieron antes que él, no tenemos derecho a juzgarlo. De hecho, aún cuando conozcamos su historia y la historia de los que vinieron antes que él ¡¡no tenemos derecho a juzgarlo!!

Tú que me lees por favor te pido, que solo por hoy, trates de ser Empático, Tolerante y Respetuoso con Joaquín y todos los Joaquines del mundo.

Empático con el dolor que puedan estar atravesando. No debe ser fácil por la razón que sea vivir atado a un vicio. Menos aun vivir atado a un vicio en la calle.

Tolerante cuando pida dinero y por la razón que sea eliges o no le puedas dar. No hace falta ser grosero, no hace falta que los lastimes con tus palabras. Un no también puede ser amable. Los buenos deseos y las bendiciones no cuestan nada y son poderosísimas.

Respetuoso con su Vida, la que le tocó o la que eligió vivir. ¡¡No juzgues su situación!!

Joaquín, tus zapatos llegaron a Culebra. Gracias porque eres la evidencia de que no importa nuestra situación, SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE tenemos algo bueno que ofrecer. Gracias por ser desprendido. Gracias porque aún en la adversidad fuiste empático con la necesidad del prójimo.

Si usted ve a Joaquín, por el pueblo de San Lorenzo, cuéntele por favor que sus zapatos llegaron a Culebra.

🙏🏾

Bibi

14 de septiembre de 2017

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